EL SIGLO XX Y LA INSTITUCIONALIZACION

A lo largo del siglo XX, , el interés por el patrimonio es cada vez mayor, por eso, durante este siglo se disponen una serie de cartas en las cuales se hace presente la importancia y evolución del concepto de patrimonio durante este siglo.


Una muestra de la evolución que surge el concepto de patrimonio y el interés por su protección lo tenemos en la Carta de Atenas de 1931. Antes de centrarnos en ella creo conveniente hacer una breve introducción histórica sobre el periodo en el que se creo esta carta. En 1931, Europa terminaba de salir de la Guerra Mundial y la Carta de Atenas se engloba dentro de las actividades realizadas por la “Sociedad de Naciones”, sociedad creada para saldar la necesidad de una unidad entre estados para así, evitar futuras guerras; (no pudieron cumplir este objetivo ya que estalló la II Guerra Mundial).



El objetivo de la Carta de Atenas de 1931, era establecer unos principios básicos para la conservación de los monumentos de arte e historia, especialmente tras la I Guerra Mundial. La Conferencia promulga, que en los casos en los que la restauración sea indispensable, esta se hará respetando la obra histórica y artística, sin proscribir el estilo de ninguna época. Así mismo, la Conferencia, recomienda el uso de los monumentos históricos artísticos para garantizar así su conservación, siempre y cuando se usen como destinos que aseguren su carácter histórico artístico.


Con respecto a la tutela de los bienes, la Conferencia dicta que cada Estado sea responsable de los monumentos históricos y artísticos que en este Estado se encuentren, dictando, si es necesario, las medidas necesarias para su conservación. Las construcciones adyacentes a los monumentos, deben ser vigiladas para evitar que elementos que rompan con el entorno histórico. Se aprueba el uso de las técnicas modernas para las intervenciones en los monumentos, siempre que estos se disimulen para no alterar el carácter y el fin del monumento que se está restaurando.


La Conferencia, en la Carta de Atenas de 1931, desea la colaboración entre los Estados para favorecer así, la conservación de los elementos históricos y artísticos. Un papel muy importante, en la conservación de elementos artísticos, lo juega la educación. Consideran que la mejor garantía para la conservación de obras de arte e historia reside en el respeto de los pueblos. La Carta de Atenas del 31, es seguida por la Carta de Atenas de 1933, C.I.A.M, Congreso Internacional de Arquitectura Moderna, que complementa lo dictado en 1931.
La evolución del concepto de patrimonio y el interés hacia este, es tan grande a lo largo del siglo XX, que en 1954, la UNESCO celebra la Convención sobre la protección de los Bienes Culturales en caso de conflicto armado. Esta convención estableció una serie de disposiciones generales sobre la protección del patrimonio.

Otro claro ejemplo del interés por el patrimonio histórico y artístico durante el siglo XX, lo tenemos en la Carta de Venecia de 1964, una vez mas, esta carta amplía y complementa la de 1931 así como, hace alusión a considerar los monumentos como portadores de un mensaje pasado. Esta carta, tiene como finalidad la conservación y restauración de los monumentos para salvaguardar tanto a la obra de arte como el testimonio histórico. Del artículo 4 al 8, nos habla de lo necesario para la conservación de las obras; por poner un ejemplo, en el articulo 6, la carta de Venecia nos dice lo siguiente: “ La conservación de un monumento implica la de sus condiciones ambientales. Cuando subsista una ambiente tradicional, éste será conservado; por el contrario, deberá rechazarse cualquier nueva construcción, destrucción y utilización que pueda alterar las relaciones de los volúmenes y los colores”. En la misma carta, también hay una serie de artículos dedicados a la restauración (del 9 al 13).

Es también una muestra de la evolución del interés sobre el patrimonio durante el siglo XX, las cartas y declaraciones acerca del patrimonio durante la década de los 70. En estos años, la concienciación de las naciones por la conservación y protección del patrimonio histórico y artístico es total, y muestra de ello tenemos en las cartas, normas y convenciones que se realizaron a lo largo de esta década. La carta Europea del Patrimonio Arquitectónico, de septiembre del 75, La declaración de Amsterdam de Octubre del 75 y las Normas de Quito del año 1977, ilustran lo que he dicho en este párrafo.

La referencia de las diferentes cartas de restauración y conservación que se han publicado a lo largo de estos primeros años del siglo XXI. En el año 2000, en Cracovia, se realizó la Conferencia Internacional sobre Conservación, surgiendo así, la Carta de Cracovia, que establece los principios para la conservación y restauración del patrimonio construido. En el 2003, El consejo Europeo de Urbanistas, creó la Nueva Carta de Atenas; dividida en dos partes, pretendía conservar la riqueza y diversidad cultural de las ciudades europeas integrando los elementos artificiales y naturales del entorno. En la segunda parte; la Nueva Carta de Atenas, nos muestra como aplicar los principios establecidos en la primera parte.
Si hacemos un breve repaso por las etapas anteriores al periodo renacentista, podemos ver, más claramente, la afirmación acerca de que los primeros en dar un valor histórico a los elementos del pasado fueron los renacentistas. Los Romanos, conciben el mundo de una forma cíclica: todo vuelve, daban un valor rememorativo a las cosas pero no histórico. Para los primeros cristianos, el patrimonio eran únicamente las reliquias, por ejemplo las catedrales. En la Edad Media, lo sagrado, lo que se respeta es lo que se considera patrimonio, dejando al margen cualquier otra manifestación que no fuera considerada como sagrada, por tanto es imposible conceder el valor histórico y laico que hoy en día tenemos.


El humanismo es muy importante a la hora de hablar de lo que hoy entendemos como patrimonio , son los primeros en conceder al patrimonio el valor histórico del que hoy en día tanto hablamos; conciben al patrimonio un valor histórico, un valor artístico y como un proyecto para recuperar y conservar la sociedad y patrimonio del pasado. El punto negativo en la labor humanista, es que estos veneraban el arte clásico, surgiendo así, durante los siglos XV al XVIII, un rechazo hacia cualquier otra manifestación artística que no entrará dentro del arte griego o romano. Solamente conservaban lo antiguo o lo moderno basado en el cánon de la Antigüedad clásica.

Gracias al interés por las manifestaciones del pasado, surge el coleccionismo. En el siglo XV, existen dos tipos de coleccionismo; por una parte tenemos el de Antigüedades, ( elementos del pasado, esculturas, retratos... ) y por otra, el de cosas dispares, este recopilaba desde huevos de avestruz hasta cuadros de Miguel Ángel. De estas colecciones dispares, surgen posteriormente las Cámaras de las Maravillas. En el siglo XVI, aparecen las cámaras manieristas, dónde se recogen especies raras, minerales... , se desarrollan durante los dos siglos posteriores y son las precursoras del Museo Público. Es ya en el siglo XVII, cuando las colecciones se especializan, dando lugar a colecciones de arte y de historia natural, esta especialización coincide con el nacimiento de la ciencia Moderna.


Durante el siglo XVIII, la especialización de las colecciones es aun mucho mayor que el siglo anterior y a la vez que estas evolucionan, comienzan a publicarse libros acerca de estas colecciones, naciendo así la Museografía. Es en este siglo cuando el patrimonio se genera como público, ya que el ambiente Europeo en el siglo XVIII, reclamaba que las colecciones pudieran ser contempladas por un público mas amplio. A finales de siglo, las colecciones privadas manieristas, pasan a ser Museo Público.


El periodo comprendido desde 1820 hasta 1960, es el periodo que termina de establecer el concepto de patrimonio que tenemos en la actualidad. Es en el periodo comprendido entre estas dos fechas cuando se le da una valor que no tenía antes, comienza la institucionalización y consagración del patrimonio. Es ahora, cuando empieza a considerarse como patrimonio, cualquier otra cultura diferente a la propia.





En el siglo XIX, el término “Patrimonio”, engrosa[1] su significado. Se considera patrimonio todo lo que es testimonio de una civilización, todo lo que tenga un interés histórico, artístico y científico, anterior a la Revolución Industrial, ya que esta actúa como frontera.

A lo largo del siglo XX el interés por el patrimonio es cada vez mayor, por eso, durante este siglo se disponen una serie de cartas en las cuales se hace presente la importancia y evolución del concepto de patrimonio durante este siglo.
Una muestra de la evolución que surge el concepto de patrimonio y el interés por su protección lo tenemos en la Carta de Atenas de 1931.
El objetivo de la Carta de Atenas de 1931, era establecer unos principios básicos para la conservación de los monumentos de arte e historia. Otro claro ejemplo del interés por el patrimonio histórico y artístico durante el siglo XX, lo tenemos en la Carta de Venecia de 1964, una vez más, esta carta amplía y complementa la de 1931 así como, hace alusión a considerar los monumentos como portadores de un mensaje pasado. Esta carta, tiene como finalidad la conservación y restauración de los monumentos para salvaguardar tanto a la obra de arte como el testimonio histórico.
El periodo comprendido desde 1820 hasta 1960, es el periodo que termina de establecer el concepto de patrimonio que tenemos en la actualidad. Es en el periodo comprendido entre estas dos fechas cuando se le da un valor que no tenía antes, comienza la institucionalización y consagración del patrimonio.

Se han creado a lo largo del siglo XX instituciones que se encargan de la conservación, restauración y estudio de los bienes culturales.
Solo por mencionar algunas:
El National Institute for Conservation En los EE.UU. en 1984.
Jean Capart, crea en 1934 el Instituto Real del Patrimonio Artístico (IRPA), en Bruselas, dedicado a la conservación.
La American Chemical Society organiza simposios sobre conservación.
En Inglaterra, la National Gallery y el Cortauld Institute.
En Francia el Centre National de Recherche Scientifique (CNRS) que lleva a cabo programas de investigación sobre los bienes culturales.
En Suiza. El Plan Nacional de Fomento de la Ciencia.
En Italia, el Restauro de Roma, que llevan a cabo trabajos de investigación y mantienen una red informatizada de datos referentes a las distintas intervenciones que se llevan a cabo en todo el país.
En España, Gratiniano Nieto funda el Instituto de Conservación y Restauración de Obras de Arte (ICROA) en 1961, que paso a llamarse de Bienes Culturales (ICRBC) en 1986 y que hoy es el Instituto del Patrimonio Histórico Español (IPHE). Desde sus comienzos este organismo creo el primer laboratorio dedicado al estudio de los bienes del patrimonio e instituyo una colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad, en la que intervino el doctor Burriel.
Se están creando institutos autonómicos, el primero de los cuales, ha sido el de la Junta de Castilla y León, y posteriormente se ha creado el IAPH de Andalucía.
El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) fue creado con el fin de coordinar las políticas, organismos y dependencias tanto de carácter cultural como artístico. Asimismo, tiene labores de promoción, apoyo y patrocinio de los eventos que propicien el arte y la cultura.
El antecedente inmediato de Conaculta fue la Subsecretaría de Cultura de la Secretaría de Educación Pública sin embargo, a través de un decreto en 1988 se desprende de ésta y anexa todas las instituciones, entidades y dependencias de otras secretarías con funciones de carácter cultural.
Entre los motivos que generaron su fundación se encuentran su papel en el estímulo y fomento de la creación tanto artística como cultural, garantizando la plena libertad de los creadores. De la misma forma se reconoció que debe alentar las expresiones de distintas regiones y grupos sociales del país para así promover, preservar y enriquecer los bienes artísticos, culturales y patrimonios históricos con los que cuenta la Nación.
El Instituto Nacional de Bellas Artes es el organismo cultural del gobierno mexicano responsable de estimular la producción artística, promover la difusión de las artes y organizar la educación artística en todo el territorio nacional.
Creado mediante decreto presidencial del 31 de diciembre de 1946, bajo el nombre de propuesta presentada en 1932 por el entonces secretario de Hacienda y Crédito Público, Alberto J. Pani, para conformar un organismo nacional que se ocupara de las diferentes ramas de las bellas artes. Sin embargo, no fue sino a mediados de los años 40, durante el gobierno del Presidente Miguel Alemán que se establece una comisión encargada de estudiar la problemática cultural del país y se funda una Institución orientada a estimular la producción artística de México para fructificar la obra de enseñanza y difusión artística que realizaba el Gobierno Federal.
El patrimonio artístico del recién creado INBA, se integró con las pinturas, esculturas y demás obras de arte que eran propiedad del Gobierno Federal, además de los edificios públicos que albergaban dichas obras, las instalaciones de las principales escuelas de formación en las diversas ramas de las artes y todos aquellos bienes artísticos que el Instituto adquiriera o recibiera por herencia, legado o donación.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) es una dependencia del gobierno federal de los Estados Unidos Mexicanos. Fue establecida en 1939 con el propósito de convertirse en la institución dedicada a la preservación, protección y difusión del patrimonio arqueológico, antropológico e histórico de la nación mexicana. Su creación ha jugado un papel clave en la preservación de la herencia cultural de México
La Coordinación Nacional de Restauración del Patrimonio Cultural es la instancia del Institucional de Antropología e Historia responsable de definir y establecer las políticas, criterios, normas y técnicas de la restauración y conservación de los bienes muebles e inmuebles, considerados patrimonio cultural de nuestro país, los cuales se pueden encontrar en las colecciones de los diversos museos asociados a zonas arqueológicas o a monumentos históricos bajo la custodia del clero, o en diversas comunidades del país.
La preocupación por el patrimonio cultural, desde una perspectiva institucional, no es nueva en México; se remonta por lo menos a su nacimiento como nación independiente en los principios del siglo XIX. Sin embargo, sabemos que los mexicanos hemos guardado con celo las diversas tradiciones a lo largo de la historia.
Formamos parte de un país rico en tradiciones y con un gran inventario de obras materiales que dan fe de nuestro pasado por el tiempo, y que representan un amplio legado en el que podemos leer las diferentes raíces que dan origen al actual mosaico cultural. Esta rica y, al mismo tiempo, contradictoria pluralidad es la que nos brinda solidez y asegura nuestra permanencia como nación.
Actualmente, las posibilidades de dar atención a las múltiples necesidades de restauración y conservación son mínimas. Esto se debe a tres razones principales: lo costoso y complicado de las acciones de restauración; el número limitado de especialistas en la materia, y la gran cantidad de bienes muebles e inmuebles considerados patrimonio cultural con que cuenta nuestro país. En números aproximados hablamos de 200000 sitios arqueológico; 176 zonas arqueológicas abiertas al público; 108 museos del instituto con más de 650000 bienes muebles artísticos, etnográficos y arqueológicos, que son visitados anualmente por cerca de 3250000 personas; 118 monumentos históricos bajo custodia del INAH; 78000 monumentos históricos de carácter religioso con más de 20 millones de objetos diversos. Miles de metros cuadrados de pintura mural y estucos, prehispánicos y coloniales; alrededor 3000 retablos y, en fin, cientos de acervos documentales contenidos en distintas bibliotecas de diversa índole.
La apropiación por parte de la sociedad de su patrimonio cultural resulta importante en la medida en que la significación que le atribuye facilita la conciencia de su conservación, y hoy en día resulta indispensable iniciar nuevos esquemas de acción institucional que fortalezcan la existencia de una responsabilidad compartida entre las instituciones y la sociedad civil en la salvaguarda del patrimonio. En este sentido, la responsabilidad en su conservación es una responsabilidad que involucra a todos y cada uno de los beneficiarios de este legado, es decir, a todos los mexicanos, y su salvaguarda no se agota en las instancias institucionales, sino que depende de una consciente corresponsabilidad entre la sociedad y sus instituciones.
Así, el patrimonio cultural representa hoy para México y sus instituciones no solo un reto técnico y científico por la complejidad que representa su conservación, mantenimiento y difusión, es, ante todo, una vía para recuperar y construir bases solidas de identificación de la actual sociedad con sus raíces históricas y punto de apoyo para buscar futuros derroteros hacia un cambio mas consciente que permita hacer converger los diferentes intereses, necesidades y aspiraciones de todos los integrantes de este país, es decir, transformaciones basadas en la pluralidad. No es gratuito que propongamos como una vía de acción institucional en el ámbito de la cultura, la apropiación, rescate y conservación del patrimonio cultural.
Actualmente, la realidad del país y la sociedad nos orillan, cada vez mas y de manera dramática, al límite de toda institución: la necesidad de renovarse o desaparecer por inoperable.
El desigual desarrollo económico y la pretendida modernidad que se han impulsado en México durante las últimas décadas han significado, más que un avance para la conservación, un problema muy importante en la destrucción del patrimonio cultural.
En todas las coordinaciones del INAH se han enfrentado a un sin número de problemas. No se trata exclusivamente de un problema técnico, sino de una percepción del patrimonio cultural que no rebasa los aspectos estéticos e históricos: una concepción que orienta el trabajo más hacia la resolución de los problemas de la materia, que a una adecuada concepción de la importancia social del patrimonio.

CARTA DE VENECIA, 1964


La Carta de Venecia es el documento Nº 1 de los acuerdos y resoluciones del II Congreso Internacional de Arquitectos y Técnicos de Monumentos Históricos que se desarrolló en 1964.


El documento Nº 2 propuso la creación del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios – ICOMOS,que tuvo su Asamblea General Constitutiva, un año después, en Varsovia


Las obras monumentales de los pueblos, portadoras de un mensaje espiritual del pasado,

representan en la vida actual el testimonio vivo de sus tradiciones seculares. La humanidad,

que cada día toma conciencia de los valores humanos, las considera patrimonio común

reconociéndose responsable de su salvaguardia frente a las generaciones futuras. Estima

que es su deber transmitirlas en su completa autenticidad.

Es esencial que los principios encaminados a la conservación y restauración de los

monumentos sean preestablecidos y formulados a nivel internacional, dejando, sin embargo,

que cada país los aplique teniendo en cuenta su propia cultura y sus propias tradiciones.

ha contribuido al desarrollo de un amplio movimiento internacional, que se ha concretado

especialmente en documentos nacionales, en la actividad del ICOM y de la UNESCO y en la

creación, como obra de la propia UNESCO, del Centro Internacional de Estudio para la

Conservación y Restauración de Bienes Culturales. Sensibilidad y espíritu crítico se han

dirigido hacia problemas cada vez más complejos y variados; ha llegado, pues, el momento

de volver a examinar los principios de la Carta con el fin de profundizar en ellos y de ampliar

su operatividad en un nuevo documento.


En consecuencia, el Segundo Congreso Internacional de Arquitectos y Técnicos de

Monumentos, reunido en Venecia del 25 al 31 de mayo de 1964, ha aprobado el siguiente

texto:Definiciones


Art. 1

La noción de monumento histórico comprende tanto la creación arquitectónica

aislada, como el ambiente urbano o paisajístico que constituya el testimonio de una

civilización particular, de una evolución significativa o de un acontecimiento histórico. Esta

noción se aplica no sólo a las grandes obras, sino también a las obras modestas que con el

tiempo hayan adquirido un significado cultural.


Art. 2

La conservación y restauración de los monumentos constituyen una disciplina que se

sirve de todas las ciencias y técnicas que puedan contribuir al estudio y a la salvaguardia del

patrimonio monumental.


Finalidad


Art. 3

La conservación y restauración de los monumentos tiene como finalidad salvaguardar

tanto la obra de arte como el testimonio histórico.

Conservación

Art. 4
1-
Traducción realizada por María José Martínez Justicia a partir del texto italiano.
La conservación de los monumentos impone ante todo un mantenimiento
sistemático.
Art. 5
La conservación de los monumentos se ve siempre favorecida por su utilización en
funciones útiles a la sociedad: tal finalidad es deseable, pero no debe alterar la distribución y

el aspecto del edificio. Las adaptaciones realizadas en función de la evolución de los usos y

costumbres deben, pues, contenerse dentro de estos límites.


Art. 6

La conservación de un monumento implica la de sus condiciones ambientales.

Cuando subsista un ambiente tradicional, éste será conservado; por el contrario, deberá

rechazarse cualquier nueva construcción, destrucción y utilización que pueda alterar las

relaciones de los volúmenes y los colores.

Art. 7

El monumento no puede ser separado de la historia de la que es testimonio, ni del

ambiente en el que se encuentra. Por lo tanto, el cambio de una parte o de todo el

monumento no puede ser tolerado más que cuando la salvaguardia de un monumento lo

exija, o cuando esté justificado por causas de relevante interés nacional o internacional.


Art. 8

Los elementos de escultura, pintura o decoración que son parte integrante de

monumento no pueden ser separados de él más que cuando ésta sea la única forma

adecuada para asegurar su conservación.

Restauración

Art. 9

La restauración es un proceso que debe tener un carácter excepcional. Su finalidad

es la de conservar y poner de relieve los valores formales e históricos del monumento y se

fundamenta en el respeto a los elementos antiguos y a las partes auténticas. La

restauración debe detenerse allí donde comienzan las hipótesis: cualquier trabajo

encaminado a completar, considerado como indispensable por razones estéticas y teóricas,

debe distinguirse del conjunto arquitectónico y deberá llevar el sello de nuestra época. La

restauración estará siempre precedida y acompañada de un estudio arqueológico e histórico

del monumento.


Art. 10

Cuando las técnicas tradicionales se manifiesten inadecuadas, la consolidación de un

monumento puede ser asegurada mediante el auxilio de todos los medios más modernos de

construcción y de conservación, cuya eficacia haya sido demostrada por datos científicos y

garantizada por la experiencia.


Art. 11

En la restauración de un monumento deben respetarse todas las aportaciones que

definen la configuración actual de un monumento, no importa a qué época pertenezcan,

dado que la unidad de estilo no es el fin de la restauración. Cuando un edificio ofrezca varias

estructuras superpuestas, la supresión de una de estas etapas subyacentes sólo se justifica

excepcionalmente y a condición de que los elementos eliminados ofrezcan poco interés, que

la composición arquitectónica recuperada constituya un testimonio de gran valor histórico,

arqueológico o estético y que se considere suficiente su estado de conservación. El juicio

sobre el valor de los elementos en cuestión y la decisión sobre las eliminaciones que se

deban llevar a cabo, no puede depender tan sólo del autor del proyecto.



Art. 12

Los elementos destinados a reemplazar las partes que falten deben integrarse

armoniosamente en el conjunto, pero distinguiéndose a su vez de las partes originales, a fin

de que la restauración no falsifique el monumento, tanto en su aspecto artístico como

histórico.


Art. 13

Las adiciones no pueden ser toleradas si no respetan todas las partes que afectan al

edificio, su ambiente tradicional, el equilibrio de su conjunto y sus relaciones con el

ambiente circundante.

Ambientes monumentales

Art. 14

Los ambientes monumentales deben ser objeto de cuidados especiales a fin de

salvaguardar su integridad y asegurar su saneamiento, su utilización y su valoración. Los

trabajos de conservación y restauración, que se efectúen en ellos, deben inspirarse en los

principios enunciados en los artículos precedentes.


Excavaciones

Art. 15

Los trabajos de excavación deben efectuarse de acuerdo con normas científicas y con

la "Recomendación que define los principios internacionales que deben ser aplicados en

materia de excavaciones arqueológicas", adoptada por la UNESCO en 1956.


La utilización de las ruinas y las medidas necesarias para la conservación y

protección permanente de los elementos arquitectónicos y de los objetos descubiertos

deberán ser aseguradas. Además, deberán tomarse todas las iniciativas que puedan facilitar

la comprensión del monumento descubierto, sin desnaturalizar nunca su significado.


Deberá excluirse a priori cualquier trabajo de reconstrucción, considerando aceptable

tan sólo la
anastilosis o recomposición de las partes existentes, pero desmembradas. Los

elementos de integración deberán ser siempre reconocibles y representarán el mínimo

necesario para asegurar las condiciones de conservación del monumento y restablecer la

continuidad de sus formas.


Documentación y publicación

Art. 16

Los trabajos de conservación, de restauración y de excavación estarán siempre

acompañados por una documentación precisa, constituida por informes analíticos y críticos

ilustrados con dibujos y fotografías. Todas las fases de los trabajos de liberación,

consolidación, recomposición e integración, así como los elementos técnicos y formales

identificados a lo largo de los trabajos, deberán ser consignados. Esta documentación se

depositará en los archivos de un organismo público y estará a disposición de los

investigadores; se recomienda igualmente su publicación.


2


.



2


Han participado en la Comisión redactora de la


Carta Internacional para la Conservación y Restauración


de Monumentos


=



==========================================================================================
=

=



=


Carta de Venecia

Venecia.jpg
Venecia

Se trata de enumeración de principios que determinan métodos de restauración a lo largo de s,XIX , también habla de la carta de Atenas sobre el respeto al carácter y la fisionomía de construir ciudadescerca de monumentos.Hace mención de que en la segunda guerra mundial impidió general mente el desarrollo de estas teorías del la aplicación inmediata y restauración critica.
El conjunto de estas teorías no fueron aplicas de inmediato,
en el 2do Congreso Internacional de Arquitectos y Técnicos de Monumentos Históricos de 1964, y esto dio origen a la carta Internacional sobre la conservación y restauracion de monumentos
y sitios.
la carta contiene tres valores ami forma de ver que han convertido a esta carta en un hecho fundamental de referencia en teoria y practica.Serian las condiciones de usus enunciados y definiciones, el valor universal de los criterios y filosofia sobre la conservacion y restauracion, y el en lace que hay en tre la carta de atenas. Sus definiciones iniciaron el camino a un panorama mas amplio del monumento histórico.

:
Piero Gazzola (Italia), Presidente; Raymond Lemaire (Bélgica), Ponente; Juan Bassegoda Nonell (España); Luis
Benavente (Portugal);
Djurdje Boscovic (Yugoslavia); Hiroshi Daifuku (UNESCO); P.L. De Vrieze (Países Bajos); Harald Langberg
(Dinamarca); Mario Matteucci (Italia); Jean Merlet (Francia); Carlos Flores Marini (México); Roberto Pane (Italia);
S.C.J. Pavel (Checoslovaquia);
Paul Philippot (Centro Internacional de Estudios para la Conservación y Restauración de los Bienes Culturales);
Víctor Pimentel (Perú); Harold Plenderleith (Centro Internacional de Estudios para la Conservación y Restauración de
los Bienes Culturales); Deoclecio Redig de Campos (Ciudad del Vaticano); Jean Sonnier (Francia); François Sorlin

(Francia); Eustathios Stikas (Grecia); Gertrud Tripp (Austria); Jan Zachwativicz (Polonia); Mustafá S. Zbiss (Túnez

page
page

El siglo XX y la institucionalización edited

...A lo largo del siglo XX el interés por el patrimonio es cada vez mayor, por eso, durante este siglo se disponen una serie de cartas en las cuales se hace presente la importancia y evolución del concepto de patrimonio durante este siglo.
Una muestra de la evolución que surge el concepto de patrimonio y el interés por su protección lo tenemos en la Carta de Atenas de 1931.
...testimonio histórico.
El periodo comprendido desde 1820 hasta 1960, es el periodo que termina de establecer el concepto de patrimonio que tenemos en la actualidad. Es en el periodo comprendido entre estas dos fechas cuando se le da un valor que no tenía antes, comienza la institucionalización y consagración del patrimonio.
Se han creado a lo largo del siglo XX instituciones que se encargan de la conservación, restauración y estudio de los bienes culturales.
...En Italia, el Restauro de Roma, que llevan a cabo trabajos de investigación y mantienen una red informatizada de datos referentes a las distintas intervenciones que se llevan a cabo en todo el país.
En España, Gratiniano Nieto funda el Instituto de Conservación y Restauración de Obras de Arte (ICROA) en 1961, que paso a llamarse de Bienes Culturales (ICRBC) en 1986 y que hoy es el Instituto del Patrimonio Histórico Español (IPHE). Desde sus comienzos este organismo creo el primer laboratorio dedicado al estudio de los bienes del patrimonio e instituyo una colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad, en la que intervino el doctor Burriel.
...de Andalucía.
El
El Consejo Nacional ...la cultura.
El
El antecedente inmediato ...carácter cultural.
Entre
Entre los motivos ...la Nación.
El Instituto Nacional de Bellas Artes es el organismo cultural del gobierno mexicano responsable de estimular la producción artística, promover la difusión de las artes y organizar la educación artística en todo el territorio nacional.
Creado mediante decreto presidencial del 31 de diciembre de 1946, bajo el nombre de propuesta presentada en 1932 por el entonces secretario de Hacienda y Crédito Público, Alberto J. Pani, para conformar un organismo nacional que se ocupara de las diferentes ramas de las bellas artes. Sin embargo, no fue sino a mediados de los años 40, durante el gobierno del Presidente Miguel Alemán que se establece una comisión encargada de estudiar la problemática cultural del país y se funda una Institución orientada a estimular la producción artística de México para fructificar la obra de enseñanza y difusión artística que realizaba el Gobierno Federal.
...o donación.
El
El Instituto Nacional ...de México
La
La Coordinación Nacional ...del país.
La preocupación por el patrimonio cultural, desde una perspectiva institucional, no es nueva en México; se remonta por lo menos a su nacimiento como nación independiente en los principios del siglo XIX. Sin embargo, sabemos que los mexicanos hemos guardado con celo las diversas tradiciones a lo largo de la historia.
Formamos parte de un país rico en tradiciones y con un gran inventario de obras materiales que dan fe de nuestro pasado por el tiempo, y que representan un amplio legado en el que podemos leer las diferentes raíces que dan origen al actual mosaico cultural. Esta rica y, al mismo tiempo, contradictoria pluralidad es la que nos brinda solidez y asegura nuestra permanencia como nación.
...El desigual desarrollo económico y la pretendida modernidad que se han impulsado en México durante las últimas décadas han significado, más que un avance para la conservación, un problema muy importante en la destrucción del patrimonio cultural.
En todas las coordinaciones del INAH se han enfrentado a un sin número de problemas. No se trata exclusivamente de un problema técnico, sino de una percepción del patrimonio cultural que no rebasa los aspectos estéticos e históricos: una concepción que orienta el trabajo más hacia la resolución de los problemas de la materia, que a una adecuada concepción de la importancia social del patrimonio.

. PROPUESTA DE LIENAMIENTOS TEÓRICOS Y PRÁCTICOS DE LA SUBDIRECCIÓN DE CONSERVACIÓN ARQUEOLÓGICA DE LA COORDINACIÓNNACIONAL DE CONSERVACIONES DEL INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA.



En 1939 se promulga la ley para transformar al Departamento de Monumentos Artísticos. Arqueólogicos e Históricos de la Secretaría de Educación Pública, en un instituto con personalidad jurídica propia: INAH. Dicha ley destaca las principales funciones de ese establecimiento, las siguientes: la explotación de las zonas arquológicas, la conservación, vigilancia y restauración de los monumentos arqueológicos y de los objetos que en ellas se encuentran, además del desarrollo y la difusión de la investigación científica de carácter antropológico.Por ese motivo en los primeros años de la formación del instituto algunos trabajos de conservación en el terreno arquológico se llevaron a cabo paralelamente al trabajo de liberación. Así ocurrió con la restauración en Teotihuacan de la pintura mural de Tepantitla, Tetlinta, Atetelco (1942-1944), Zacuala y Yayahuala (1958-1960).Durante la década de los sesenta se formó el departamento de Prehistoria, con el fin de atender los objetos recuperados en las excavaciones arqueológicas que el mismo instituto realizaba en donde se destacaba el trabajo sobre hueso, cerámica, metal, textil, etc.Así mismo en los museos se crearon pequeños laboratorios de manera provisional para la ocnservación y restauración de las colecciones.



En 1961 se crea el Departamento de Cátalogo y Restauración del Patrimonio Artístico (DCRPA) y con él inica el trabajo más o menos sistemático apegado a algunos de los criterios que estaban formándose en instituciones internacionales dedicadas a la conservación, fundamentalmente el Centro Internacional de Estudios para la Conservación y Restauración de Bienes Culturales (ICCCROM) de Italia.el DCRPA fue el resultado del trabajo d4 Manuel del Castillo Negrete quien en 1968, fue el primer director de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRM) del INAH.En 1993 la DCPR pasa a ser cooordinación Nacional (CNRPC). Ésta se concibió como una entidad directiva, normativa de servicio y ejecutiva en el plano nacional, y responsable de llevar a la práctica políticas, criterios, normas, técnicas y procedimientos en materia de conservaciónde acuerdo con lo lineamientos internacionales. De acuerdo con ello, en 1995 se elaboró un nuevo organigrama: Departamento de Conservación Arqueológica ( DCA), cuyos objetivos iniciales determinados son: -definir lineamientos pra preservar,conservar y restaurar los bienes arqueológicos, y aplicarlos mediante una política de conservación del patrimonio arquológico amenazado.-constituir un órgano colegiado de análisis, evaluación y orientación de la actividad institucional y privada en la materia, y aplicar sanciones apropiadas a los responsables de proyectos que atenten con la integridad del patrimonio alrqueológico. -Diagnosticar el estado de conservación del patrimonio arqueológico, prever medidas favorables a corto, mediano y largoplazo.-Dar seguimiento a los proyectos de conservación arqueológica e investigación aplicada y evaluar sus resultados.inicialmente, se identificaron cuatro ámbitos en que el área podría intervenir con el propósito de lograr sus objetivos de conservación:A) zonas arqueológicas abiertas al públicoB) bienes arqueológicos, yacimientos y restsos encontrados en ellos durante el proceso de prospección y excavación arqueológica.C) coleciones arqueológicas constituidas por los acervos de museos, al macenes y laboratorios.D) bienes arqueológicos objeto de exposición, análisis, estudio de investigación, que deben someterse a un tratamiento de restauración completo en taller.Adicionalmente se planteó analizar y evaluar problemáticas en materia de conservación:Técnico: para reevaluar, desarrollar, generar y modificar algunas técnicas, métodos y tratamientos novedosos, apropiados para los bienes culturales particulares.Analítico y propositivo: para fomentar la organización de grupos de trabajo multidisciplinarios.planeación de estrategias y progrmas, cumplir con los objetivosy dar asistencia a las demandas institucionales.





LA INSTITUCIONALIZACIÓN DE LA CONSERVACIÓN Y LA RESTAURACIÓN ( 1929-1964)De acuerdo con Shavelzon (1989), durante este periodo, el poder político se estructuró alrededor de un sistema vertical, rígido y unipartidista, endonde la arqueología y la restauración se aglutinaron y se transformaron en monopolio de una sola organización: INAHLa restauración cobró entonces un auge hasta entonces nunca visto iniciándose una serie de proyectos en todo el país.Abundan ejemplos de reconstrucciones por analogía y de reintegraciones imposibles de distinguir, todo ello de acuerdo con la visión de Caso, para quien los datos encontrados era sólo una interpretación posible. La tendencia derivó en la reconstrucción momumentalista, estrechamente vinculada con la industria turística y la ideología nacionalista. El Museo Nacional de Antropología Entre 19998 y el 2001 se llevó a cabo el proyecto integral de reconstrucción del Museo Nacional de Antropología (PIRMNA), con el objetivo de restaurar el edificio y de actualizar el discurso museológico de todas sus salas de exhibición.En este proceso, la conservación y restauración de las collecciones de las salas cobró gran importancia; decidiendo intervenir todos y cada uno de los objetos exhibidos.Gracias a este proyecto fue posible documentar intervenciones anteriores de restauración que habían permanecido desconocidas.La nueva corriente crítica de la conservación y restauración (1979-1980)Durante 1974. se produjo un cambio definitivo en la forma de hacer arqueología, debido a la influencia del materialismo histórico. La reconstrucción de monumentos de las décadas anteriores fue severamente cuestionada por que ante todo pretendía generar divisas a través del turismo. La polémica abarcó el problema central de " para que" y " para quien" había que hacer arqueología.La nueva corriente crítica también repercutió favorablemente en la conservación y restauración de los bienes mueble, la reconstrucción dejó de practicarse a gran escala, la tarea del restaurador se especializó cada vez más y el proceso de profesionalización de la discplina avanzó.El Centro Regional Latinoamericano de Estudios para la Conservación y Restauración de Bienes Culturales Se fundó en el ex convento de churubusco, en México, gracias a las gestiones de Manuel del Castillo Negrete y de Paul Coremans en 1967 , bajo el influjo de las nuevas tendencias de la restauración europea, principalmente expresadas en la carta de Venecia (1964). y en la Toría de la restauración de Cesare Brandi.Muchos de los especialistas más connotados de la época diseñaron e impartieron cursos en todas las áreas, con el fin de elever y actualizar el nivel académico de los restauradores mexicanos.Entre los restauradores más destacados se encuentra elprofesor Paul Philippot, quien adoptó y dió a concer las ideas de Brandi por todo el mundo. Los principios fundamentales de mínima intervención, máximo respeto a la autenticidad del objeto, reversibilidad de todo tratamiento, investigación y documentación concienzudas de los procesos y reconociemiento de las intervenciones como elementos modernos sustituyeron, poco a poco, a las tendencias reconstructivas, tanto en loso bjetos muebles como en los inmubles.La teoría de Brandi apoyada en su definición de obra de arte y en la función artística-contemplativa de esta última, entró en contradicción ante un patrimonio que escapaba a muchos de sus paradigmas. Fue así que muchos de sus conceptos tuvieron que ensancharse y adaptarse en el marco de una concepción antropológica de la cultura y el patrimonio.Los efectos de esta nueva perspectiva pueden apreciarse en el interés de conservar las huellas de uso de lso objetos estrictamente vinculafos con su función documental que, en otro momento, hubieran sido eliminadas en aras de una recuperación estrictamente formal.Asimismo, la distinción de las variadas funciones de los objetos para la sociedad actualoriginó nuevas soluciones y criterios. [2]














http://www.conaculta.gob.mx/acerca_de.php
http://www.bellasartes.gob.mx/index.php/inba/historia/157.html
FERNÁNDEZ Martha. Retablos: su restauración, estudio y conservación Estudios de Arte y Estética, México 2003. Pp. 521-529
GÓMEZ María Luisa. La restauración examen científico aplicado a la conservación de obras de arte. Cuadernos de Arte Cátedra. Pp. 152-154

  1. ^ citado :html.rincondelvago.com/patrimonio-artistico_1.html , 7:40pm. 25 de sep. 2010
  2. ^ NACIONALISMO Y RECONSTRUCCIÓN. NOTAS EN TORNO AL DESARROLLO DE LOS CRITERIOS DE RESTAURACIÓN APLICADOS A OBJETOS PREHISPÁNICOS DURANTE EL SIGLO XX EN MÉXICO. Lineamientos y limitaciones en la Conservación: pasado y futuro del patrimonio. 10° Coloquio del Seminario de Estudios y Conservación del patrimonio cultural. Universidad Nacional Autónoma de México / Instituto de Investigaciones Estéticas. México 2005 pp. 85-92